Las tareas de los jóvenes frente a un mundo cambiante
"Un joven no puede estar desanimado, lo suyo es soñar cosas grandes, buscar horizontes amplios, atreverse a más, querer comerse el mundo, ser capaz de aceptar propuestas desafiantes y desear aportar lo mejor de sí para construir algo mejor. Por eso insisto a los jóvenes que no se dejen robar la esperanza, y a cada uno le repito: «que nadie menosprecie tu juventud» (1 Tm 4,12)", .(Christus Vivit, No. 15 Papa Francisco).
La infancia es una etapa marcada por el juego y el aprendizaje, donde las responsabilidades son simples y se centran en tareas básicas del hogar. Recuerdo las palabras de mi madre, quien siempre insistía en que mi tarea principal era "jugar" y "estudiar". Sin embargo, al llegar a la juventud, me he cuestionado sobre cuáles deberían ser las tareas de un joven en esta fase crucial de la vida.
Reflexionando al respecto, identifico tres tareas fundamentales que definen la esencia de la juventud. En primer lugar, la tarea de "estudiar" se presenta como un pilar fundamental. No solo se trata de adquirir conocimientos académicos, sino de prepararse para enfrentar los desafíos de la vida, ser curioso acerca del mundo que nos rodea y buscar la verdad en cada experiencia.
La segunda tarea crucial es la de "tener sueños". La juventud se caracteriza por la vitalidad de los ideales y la esperanza en un futuro mejor. Mientras que los mayores podrían perder sus ideales, un joven auténtico se define por sus sueños y aspiraciones. La capacidad de imaginar un mañana prometedor y trabajar hacia ello es lo que distingue a un joven verdadero.
La tercera tarea es la de "amar". La autenticidad del joven se manifiesta en su generosidad y disposición para darse a los demás. Enamorarse, no solo en el sentido romántico, sino también enamorarse de la vida misma, es esencial. Sentir la alegría de vivir y despertar con entusiasmo cada mañana son rasgos distintivos de la auténtica juventud.
Vivimos en un mundo que a menudo parece alejarse de estas cualidades esenciales. Las presiones externas y las distracciones pueden absorber a los jóvenes, llevándolos en direcciones opuestas a sus verdaderas tareas. Sin embargo, es imperativo que los jóvenes no se dejen vencer por las corrientes del mundo. En lugar de eso, deben empujar con fuerza, aferrándose a sus estudios, sueños y amor, y resistiendo a las fuerzas que podrían amenazar su autenticidad.
En un mundo donde la superficialidad y la rapidez son valoradas, la juventud auténtica encuentra su fuerza en la profundidad de sus estudios, la audacia de sus sueños y la generosidad de su amor. Enfrentar los desafíos con valentía, mantener la llama de los ideales encendida y cultivar el amor genuino son las tareas que definen la juventud auténtica, y son estas tareas las que deben guiar a los jóvenes en su viaje hacia un futuro pleno y significativo.


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